Como bien dijo Charles Darwin, la evolución se debe a las variaciones genéticas entre los organismos, de forma que los individuos que mejor se adapten a un entorno determinado sobrevivirán y transmitirán sus genes a las generaciones futuras. Pero, se ha descubierto cómo los organismos hacen frente a los errores que aparecen durante la interpretación del código genético de sus células y como este hecho influye en su capacidad para evolucionar.
Este hallazgo tiene como autores a Joanna Massel y Etienn Rajon. Según ellos, en la naturaleza, muchos de los nuevos rasgos que permiten a sus portadores conquistar nuevos hábitats empiezan como errores cometidos por las células. Dichos errores producen unas proteínas alteradas, las cuales tienen propiedades completamente nuevas, aún cuando no haya fallado nada el propio gen. Pasado un tiempo, estos errores pueden entrar en el gen y establecerse de forma permanente. Si la información genética fuese interpretada por mecanismos de forma impecable, los organismos se mantendrían iguales todo el tiempo y no podrían adaptarse a nuevas situaciones o cambios en su entorno. Los seres vivos pueden tener dos opciones para adaptarse a los peligros que traen consigo estos errores. Una de ellas es evitarlos desde el principio teniendo un mecanismo de revisión para detectar y corregir los fallos que puedan surgir. Y la otra es permitir que existan, pero al mismo tiempo, desarrollando una capacidad para soportar los efectos nocivos que dichos errores pueden producir.
Como bien sabemos la evolución es el conjunto de de transformaciones o cambios
a través del tiempo que ha originado la diversidad de formas de vida que
existen sobre la Tierra a partir de un antepasado común .Los dos mecanismos básicos
de cambio evolutivo son “ la selección natural” y “ deriva genetica”.
“La selección natural” defendída por Darwin ,se explica resumidamente
en la supervivencia del mas apto para las condiciones ambientales que se den el
momento, al sobrevivir será capaz
de crear descendencia con sus características y así prolongarlas en el tiempo.
“La deriva genética” es el cambio en la frecuencia de los
alelos entre una generación y la siguiente.
Basandose en la
Teoria de la Evolucion de las Especies y suponiendo un cambio significativo en costumbres,nivel
de vida y en las condiciones de el medio en la vida moderna, El diario británico "The Sun" simuló
los cambios que el cuerpo humano podría llegar a sufrir en el proceso evolutivo
de los próximos mil años.
El hombre del año 3013 será :
Más alto (entre 1.80m a 2.10) debido a las mejoras en
nutrición y tratamientos químicos.
Poseera un intestino más corto
La fertilidad masculina disminuirá y los hombres tendrán
testículos mas pequeños.
Los brazos y los dedos serian mucho más largos, los nervios
de las manos y los dedos serán más amplios, debido al gran uso de teclados y
aplicaciones de pantalla táctil, que requieren una mayor coordinación entre los
ojos y los dedos.
La utilización de ordenadores podría reducir el cerebro, ya
que la memoria y la lógica que requieren diferentes actividades son realizadas
por ellos.
Se cree que los ojos serían más grandes y las bocas más
pequeñas, centradas en las expresiones faciales de comunicación.
Los dientes deberían disminuir su tamaño debido a la gran oferta de comida blanda.
Debido a la acumulación de grasa en varias generaciones.
“Nuestro cuerpo estaría diseñado para consumir menos y gastar más energía,
según lo que la forma de vida moderna requiere”.
Debido a las formas artificiales de control de la
temperatura, el hombre debería tener la nariz más uniforme y menos vello
corporal.
Estas son algunas de las características atribuidas a
nuestros descendientes futuros,pero realmente es más numeroso el colectivo que
defiende que nuestro mayor cambio evolutivo ya lo hemos dado y que prácticamente
evolucionará la tecnología que fabriquemos, no nosotros mismos,dado también que
gracias ala medicina se salvan muchas vidas pero no se permite esa gran selección
natural del pasado, que cualquier humano con una mínima deformidad, enfermedad
o característica poco favorable, moría sin ningún tipo de ayuda que pudiese
remediarlo impidiendo así su descendencia.
Para
hablar sobre la evolución de cualquier ámbito parece lógico
primero conocer o marcar un origen del que partir. Para la evolución
de las especies, hemos de conocer el origen de su medio,el Planeta
Tierra, que a su vez se encuentra dentro de un inmenso espacio
cósmico,el Universo. A pesar de los grandes avances tecnológicos y
científicos el Universo sigue siendo un gran desconocido para
nosotros.
Son
muchas las teorías , creencias populares o religiosas que se han ido
construyendo y formulando a lo largo de la historia con la única
finalidad de dar respuesta al origen de los tiempos.
De
momento parece que vamos en el buen camino y simplificándolo mucho y
basándome en teorías que me convencen, me atrevería a afirmar que
todo lo conocido hasta el momento procede de un mismo punto de
partida y un mismo material"el polvo de estrellas"o"el
polvo cósmico".
Teoría
que en un principio puede parecer disparatada para cualquier persona
ajena al mundo de las ciencias,cobra sentido cuando nos damos cuenta
que el polvo espacial esta presente en todo el Cosmos y que sus
partículas pueden alinearse, formando agrupaciones nuevas que
desarrollaran organismo tan complejos y extraordinarios como el ser
humano.
Dentro
de la gran magnitud de conocimientos que poseemos , aun somos unos
grandes ignorantes con respecto al universo que nos rodea; motivo por
el cual no seria de extrañar que en unos años se conozcan nuevos
datos e indicios que dejen las teorías actuales obsoletas como le
han pasado a otras muchas anteriores, pero hasta el momento la teoría
mas aceptada y que posee numerosos apoyos de distintos científicos e
investigadores es la de "Big Bang",nació a principios del siglo pasado de la idea que el
Universo se inició con la explosión de un átomo ,teoria que sigue vigente y mejorándose.
Como
bien explicó el estadounidense Carl Sagan un importante
astrónomo, astro-físico, cosmólogo y divulgador científico; a raíz de una foto tomada por la sonda espacial Voyage 1 al Planeta Tierra,No
dejamos de ser un punto pálido de luz en el espacio,"una mota de polvo supendida en un rayo de sol", de ahi que aunque sepamos que somos los únicos
animales racionales conocidos hasta el momento y capaces de manipular
instrumentos debido a nuestra evolución como especie, no debemos
infravalorar lo que nos rodea y procurar alterar lo más mínimo el
orden y los ciclos naturales. Evolucionando nuestras herramientas para poder conocer más sobre nosotros mismos y nuestra historia.
Un
reciente estudio concluye que los antepasados humanos no caminaban por el suelo
apoyándose en los nudillos, como sí lo hacen chimpancés y gorilas. Los grandes
simios más emparentados con el hombre desarrollaron esta adaptación de manera
independiente, según afirman los autores del estudio.
Esto
confirma algo que ya había sido apuntado por los descubridores de los fósiles
de los homininos más antiguos, rompiendo definitivamente uno de los iconos
populares sobre la evolución humana más extendidos.Tampoco se balanceaban por
las ramas de los árboles de la selva, como hacen los orangutanes. "Los
antepasados de los grandes simios hacían una vida repartida entre el suelo y
los árboles", señala Moyà-Solà. Mientras que los antepasados de los orangutanes
se adaptaron a llevar una vida más arbórea, los antepasados de gorilas,
chimpancés y humanos se adaptaron al desplazamiento sobre el suelo, pero cada
uno de un modo diferente. Cuando el ancestro de los humanos actuales dejó los
árboles definitivamente, ya lo hacía caminando sólo sobre las extremidades
posteriores.
Información sobre la noticia recogida en http://www.publico.es
Compartimos el planeta durante 10.000 años más con otra
Humanidad que vivió en la isla de Flores, en Indonesia. Eran hombres de un
metro de altura que habían
encogido a partir de una población de 'Homo erectus'. Su capacidad craneal era
de sólo 380 centímetros cúbicos (menor que la de un chimpancé). Los primeros restos de 'Homo floresiensis' (como ha sido bautizada la nueva
especie) fueron desenterrados en septiembre del año pasado en la cueva de Liang
Bua, en Flores: consistían en un cráneo, un fémur, una tibia, costillas, parte
de una pelvis... Un equipo dirigido por Peter Brown y Mike Morwood, de la
Universidad de Nueva Inglaterra (Australia), ha sacado a la luz desde entonces
huesos correspondientes a cinco o seis individuos, así como herramientas de
piedra y restos óseos de animales. Estos fósiles son uno de los descubrimientos
más excepcionales de la paleoantropología en medio siglo.
La datación
de los restos de Liang Bua demuestra que otra Humanidad sobrevivió hasta hace
unos 18.000 años, como poco, y los investigadores estiman que puede que ya
existiera en Flores hace 78.000 años. Esto quiere decir que hace 50.000 años
había en nuestro planeta, al menos, tres especies de humanos y que la
desaparición de los neandertales en Europa, hace unos 28.000 años, no marcó el
principio de nuestra soledad.
En Flores se
han descubierto herramientas líticas de 840.000 años de antigüedad. Lo que no
se sabe es si nuestros antepasados y este pariente lejano se vieron las caras,
ya que las primeras pruebas de la presencia de nuestra especie en Flores datan
de hace 11.000 años.
El descubrimiento
del equipo liderado por Brown y Morwood abre una apasionante vía a la
paleoantropología del siglo XXI: si en un medio ambiente insular aislado
sobrevivió un homínido hasta hace tan poco tiempo, pudo ocurrir lo mismo en
muchas otras islas que aún no han sido exploradas por los paleoantropólogos.
¿Para qué sirve el dedo más pequeño del pie? ¿perdemos alguna función cuando nos extirpan el apéndice? ¿y las muelas del juicio? Algunos de esos tejidos y estructuras son vestigios de la evolución humana, el recuerdo de aquellos primates y animales invertebrados que fuimos hace millones de años. Todo lo que deja de tener una utilidad deja de funcionar, pero no desaparece. «No existe un diseño de la evolución; en realidad es una chapuza que va dejando residuos. Lo que deja de tener una función no desaparece. Permanecerá mientras tenga un carácter neutro y no moleste», explica Jaume Bertranpetit, director del ICREA, el Instituto Catalán de Investigación, y un experto en evolución humana.
Vello corporal, menos por selección sexual: Las cejas evitan que el sudor caiga a los ojos y el vello facial podría desempeñar algún papel en la selección sexual. El pelo se eriza en los animales para intimidar a otros animales o protegerse del frío, Los humanos conservamos esa habilidad, la piel de gallina, aunque hemos perdido el pelaje.
El coxis, la cola perdida: Estas vértebras fusionados son todo lo que nos quedan del rabo que la mayoría de los mamíferos aún emplean. Dejamos de necesitarlo cuando empezamos a caminar erguidos. Hoy todavía nacen algunos niños con unas vértebras de más, en recuerdo de aquel pasado. Y los bebés recién nacidos sin ese vestigio suelen adoptar una postura característica en la cuna que les lleva a levantar más el coxis, «como recordando la falta de vértebras que se prolongan en forma de cola». Asociado a la pelvis, el coxis es un punto de anclaje de músculos y ligamentos que soportan el suelo pelivano y están vinculados a la micción. Costillas flotantes, un escudo de órganos internos: La cirugía plástica elimina las costillas flotantes para reducir el volumen de la figura. Estas costillas no tienen anclajes importantes en la caja torácica y su extirpación no conlleva importantes secuelas funcionales. Se puede vivir sin ellas, aunque no son falsas. Al eliminarlas quedan desprotegidos órganos vitales. También están ligadas a músculos del abdomen y el diafragma. Sí son vestigios otras costillas, las que aparecen en el cuello. Las costillas cervicales aparecen en menos del 1% de la población y, a menudo suelen ser causa de problemas. Lo normal es que desaparezcan en el desarrollo embrionario.
El apéndice, una ayuda para la digestión: Durante décadas este estrecho tubo muscular unido al intestino grueso se encasilló en el grupo de órganos innecesarios. Hoy se sabe que es un tejido linfoide, implicado en funciones del sistema inmune, las defensas naturales del organismo. «Hasta se ha vinculado su extirpación con un mayor riesgo de sufrir alergias y trastornos inmunes», señala José Ramón Sañudo, profesor de Anatomía de la Universidad Complutense de Madrid. Actúa como órgano protector, pero recientemente se ha publicado un estudio científico que implica el apéndice en otras funciones. William Parker, profesor de Cirugía de la Universidad de Duke (EE.UU.) está convencido de que también favorece la digestión. En «The Journal of Theoretical Biology» cuenta su teoría: el apéndice es el hogar de una bacteria beneficiosa que facilita la digestión, además de prevenir infecciones. Cuando surgen problemas digestivos, como una diarrea, las bacterias beneficiosas que pueblan el aparato digestivo se refugian en la apéndice, como si fuera su casa de seguridad. Allí esperan hasta que la infección desaparece y se preparan para repoblar el tracto digestivo cuando el camino está despejado.
Esta mítica pregunta que nos hacen desde pequeños, haciendo que exprimamos nuestras neuronas al máximo para intentar descifrar y encontrar la respuesta, tiene solución. Dicha paradoja fue resuelta con la teoría de la evolución. La lógica inicial, y también problemática y errónea, es que una gallina sólo puede salir de un huevo. Y un huevo de una gallina. Y es esta frase en la cual nos llevamos equivocando toda una vida.
Obviamente, las gallinas sólo salen de huevos. ¿ Pero, estos huevos de dónde salen? Un huevo de gallina puede salir de una especie que no es completamente gallina.Esto ocurre porque en la evolución hay un punto de inflexión, la madre de la primera gallina sería una proto-gallina, la cual se diferencia de su hija en un único gen. Por lo tanto, esa mínima diferencia la convierte en una "no gallina" y a la hija sí, por lo tanto cuando pusiera el huevo, nacería una gallina gallina. Y en el momento que la hija también pusiese un huevo, saldría una gallina gallina.
Finalmente, después de toda esta liosa explicación, el huevo fue primero que la gallina.